Cistitis

La infección del tracto urinario es la infección más común en la mujer después de las infecciones respiratorias (un alto porcentaje de estas infecciones se producen en la temporada de piscina y playa). Según los expertos, el 60 % de ellas padecerá una infección del tracto urinario en algún momento de su vida y en el plazo de un año, un tercio de ellas presentará una recurrencia.

Este tipo de infección es más frecuente en la mujer debido a que sus características anatómicas urinarias la hacen mucho más susceptible por dos motivos: la uretra (conducto que va desde la vejiga hasta el orificio exterior) es mucho más corta y más cercana al recto, lo que facilita la penetración de las bacterias y la ausencia de secreciones prostáticas que actúan de protector frente a la invasión de las bacterias.

La llamada cistitis, es la infección producida por gérmenes que afectan a las vías urinarias inferiores (uretra y vejiga). En el 80% de los casos, la bacteria causante de la de infección es Escherichia Coli la cual presenta unas estructuras de anclaje con las que se fija a las paredes de la vejiga, siendo esta etapa el factor clave para desencadenar la infección. Las molestias asociadas a esta infección son el dolor o escozor al orinar, sensación de quemazón y necesidad urgente de orinar con frecuencia. La infección urinaria representa un problema clínico habitual por las recurrencias que tienen, especialmente en embarazadas, en mujeres posmenopáusicas y en personas con patología urológica subyacente. Es importante tratar la cistitis ya que de no realizarse se puede complicar y producirse una infección en el riñón.

Las investigaciones llevadas a cabo con extracto de arándano rojo concluyen que las proantocianidinas (PACs) contenidas en este fruto son las responsables de su actividad antibacteriana al bloquear la adhesión de las bacterias a la pared de la vejiga lo que supone interferir en los mecanismos de virulencia bacteriana y por tanto, impedir la colonización de la vejiga y del tracto urinario. De esta forma, las bacterias se eliminan más fácilmente a través de la orina. Además, el arándano contiene ácidos orgánicos que acidifican la orina, creando unas condiciones más favorables para la eliminación de dichas bacterias.
La corriente actual de frenar el abusivo consumo de antibióticos para evitar, entre otros factores, el desarrollo de resistencias, favorece la utilización del arándano rojo por su aplicación como método preventivo de recurrencias y como método terapéutico.
Parece que los mismos componentes del arándano responsables de prevenir la adhesión de estas bacterias patógenas sobre las paredes de la vejiga urinaria, también son responsables de evitar la adhesión de Helicobacter pylori a la mucosa gástrica evitando así el desarrollo de úlceras gástricas. El extracto de arándano rojo también impide la adhesión y la capacidad infectiva de virus responsables de la gripe estacional.