Astenia primaveral: síntomas, cuánto dura y cómo mejorarla

Astenia primaveral, por que nos afecta
Revisión técnica: Iñigo Uriarte Pueyo (Director Técnico de Sura Vitasan) Fecha: 19 Marzo 2024
Astenia primaveral: síntomas, cuánto dura y cómo mejorarla

Tabla de contenidos

La astenia primaveral es una fatiga transitoria que aparece al inicio de la primavera y suele durar entre 2 y 3 semanas debido al reajuste del ritmo biológico, al aumento de luz y al cambio de temperatura. Aunque no se considera una enfermedad en sentido estricto, es un motivo frecuente de consulta médica durante la primavera, ya que muchas personas experimentan en estas semanas cansancio persistente, sueño irregular y menor concentración.

Comprender los síntomas de la astenia primaveral, cuánto dura este proceso y cómo mejorarla, permite interpretar correctamente lo que está ocurriendo en el organismo y evitar preocupaciones innecesarias. No se trata de una debilidad ni de falta de voluntad, sino de una adaptación fisiológica al cambio estacional.

En esta guía se explica qué es exactamente la astenia primaveral, qué síntomas produce, a quién afecta con mayor intensidad, cuánto tiempo suele durar y qué hábitos pueden facilitar la recuperación del equilibrio energético, con un enfoque claro, realista y práctico.


Qué es exactamente la astenia primaveral

La astenia primaveral describe el periodo de adaptación fisiológica que experimenta el organismo cuando cambian de forma brusca las condiciones del invierno a la primavera. No se considera una enfermedad, sino un proceso transitorio relacionado con el reajuste del ritmo circadiano al aumento de luz y temperatura.

El cuerpo humano funciona según ritmos biológicos coordinados por el sistema circadiano, cuyo centro regulador se encuentra en el hipotálamo. Este “reloj interno” organiza funciones esenciales como el ciclo sueño-vigilia, la secreción hormonal, la temperatura corporal y el metabolismo energético.

Durante el invierno, la menor exposición solar favorece una producción más prolongada de melatonina y un patrón energético más conservador. Cuando en primavera aumentan las horas de luz, el cerebro debe reajustar varios sistemas de forma simultánea:

  • El horario de secreción de melatonina.
  • El pico matutino de cortisol.
  • La regulación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
  • El ritmo del metabolismo basal.

Este ajuste no es inmediato. Durante 2 a 3 semanas puede existir un pequeño desfase entre el entorno externo y el ritmo interno, lo que se traduce en cansancio, sueño irregular o dificultad de concentración.

En términos prácticos, la astenia primaveral es una fatiga transitoria que mejora a medida que el organismo se sincroniza con el nuevo entorno estacional.


Síntomas de la astenia primaveral: los más frecuentes y cómo se manifiestan

Los síntomas de la astenia primaveral suelen ser leves y transitorios, pero claramente perceptibles en el día a día. La clave para identificarlos es que aparecen coincidiendo con el cambio estacional y tienden a mejorar en pocas semanas.

Los síntomas más frecuentes son:

Síntomas frecuentes astenia primaveral
  • Fatiga o sensación de falta de energía (a menudo “sin causa clara”).
  • Sueño menos reparador, con sensación de haber dormido, pero no haber descansado.
  • Despertares más tempranos o sueño más ligero.
  • Dificultad para concentrarse y sensación de niebla mental.
  • Menor motivación puntual o apatía leve.
  • Irritabilidad o sensibilidad emocional aumentada.
  • Cefalea leve (en personas sensibles a cambios meteorológicos).
  • Disminución temporal del deseo sexual.

Lo característico es que, aunque moleste, no suele ser incapacitante, y tiende a mejorar conforme el cuerpo se sincroniza.

Si el invierno ha sido de baja exposición solar, puede ser útil consultar 👉 Vitamin D — NIH Office of Dietary Supplements (ODS), especialmente cuando la fatiga persiste más de lo habitual 


Perfiles con mayor sensibilidad: por qué no nos afecta a todos igual

No todas las personas experimentan la astenia con la misma intensidad. La respuesta depende de la sensibilidad circadiana individual, del estado hormonal previo, de la calidad del sueño, del estrés acumulado y de la carga fisiológica del final del invierno.

Mujeres entre 20 y 50 años

En esta etapa confluyen variaciones hormonales que pueden interactuar con los cambios circadianos. Los estrógenos modulan la serotonina y la percepción del estado energético, por lo que el reajuste estacional puede amplificar la fatiga y los cambios de ánimo.

Además, es relativamente frecuente la ferropenia leve (déficit de hierro en el organismo), que puede intensificar el cansancio incluso sin anemia manifiesta.

En este contexto pueden observarse:

  • Mayor cansancio en determinadas fases del ciclo.
  • Cambios de ánimo más marcados durante la adaptación.
  • Empeoramiento si coexiste déficit de hierro.

Personas con TDAH o alta sensibilidad circadiana

Las personas con TDAH suelen presentar mayor vulnerabilidad a las alteraciones del sueño y a las variaciones en los ciclos de luz y oscuridad. Cuando el descanso es inestable, puede resultar más difícil mantener la concentración y sostener el rendimiento mental.

Durante estas semanas pueden aumentar:

  • La dificultad para sostener el enfoque.
  • La sensación de niebla mental.
  • La fatiga cognitiva acumulada.

En personas con mayor vulnerabilidad al estrés o al insomnio, puede ser útil comprender el papel del 👉 GABA dentro del equilibrio neuroquímico.

Personas con alergias estacionales

La primavera coincide con el aumento de la concentración de polen en el aire, especialmente de plantas como gramíneas, olivo, ciprés o plátano de sombra. En personas con alergia estacional, esta mayor exposición mantiene activado el sistema inmunitario durante semanas. 

Este proceso implica liberación de histamina y activación inflamatoria. El resultado puede ser:

  • Mayor somnolencia.
  • Sensación de agotamiento adicional.
  • Dificultad de concentración.

En estos casos, la fatiga combina reajuste circadiano y carga inmunológica.

Niños y personas mayores

En niños, cuyo sistema nervioso aún está en desarrollo, la adaptación puede manifestarse como irritabilidad, menor apetito o cambios en el rendimiento escolar.

En personas mayores, la plasticidad del reloj biológico es menor y la regulación del sueño puede ser más frágil. Esto puede traducirse en mayor sensación de debilidad, sueño fragmentado o variaciones leves de la tensión arterial, como episodios de tensión más baja por la mañana que pueden provocar mareo o sensación de inestabilidad al levantarse. 

Resumen visual de perfiles sensibles

Perfil

Motivo principal

Manifestación habitual

Mujeres 20–50 años

Interacción hormonal y posible ferropenia

Fatiga y cambios de ánimo

TDAH

Sensibilidad circadiana

Niebla mental y fatiga cognitiva

Alergias estacionales

Activación inmunitaria por polen

Somnolencia y agotamiento

Niños

Sistema nervioso en desarrollo y adaptación circadiana

Irritabilidad, menor apetito o cambios en el rendimiento escolar

Personas mayores

Menor plasticidad del reloj biológico y cambios en la tensión arterial

Debilidad, sueño fragmentado o mareo al incorporarse


Qué ocurre en el cuerpo cuando cambian las estaciones

Entender la astenia primaveral es entender un punto simple: el cuerpo está intentando sincronizarse con un entorno que ha cambiado de forma más rápida de lo que puede adaptarse. Esa sincronización implica sueño, hormonas, neurotransmisores, metabolismo y sistema nervioso autónomo.

El siguiente esquema resume visualmente este desajuste temporal entre el aumento de luz ambiental y la adaptación progresiva del ritmo biológico interno.

Grafica desajuste circadiano

Durante las primeras semanas puede existir una diferencia entre el nuevo entorno de luz y la reorganización interna del organismo. Ese intervalo de ajuste es el que explica la aparición transitoria de fatiga, sueño irregular o dificultad de concentración.

Por qué cambia el sueño en primavera: el papel de la melatonina

La melatonina es la hormona que regula el inicio del sueño y el mantenimiento del descanso nocturno. Su producción está directamente modulada por la luz.

Cuando amanece antes y la tarde se alarga, la señal de “oscuridad” cambia. Durante unos días, el cuerpo puede producir melatonina en un horario que ya no encaja con el nuevo patrón ambiental. Eso se traduce en:

  • Sueño más ligero.
  • Despertares tempranos.
  • Sensación de descanso incompleto.

En este contexto, mantener una buena higiene del sueño resulta clave, como se detalla en 👉 Dormir mal: causas y soluciones para mejorar la calidad del sueño

Para comprender mejor el uso responsable de esta hormona, puede consultarse 👉 Melatonina, que nadie te quite el sueño. 

Por qué cuesta más arrancar por la mañana: el reajuste del cortisol

El cortisol tiene un pico natural al despertar que ayuda a “encender” el organismo. Si el reloj interno aún no se ha recalibrado, ese pico puede sentirse desacompasado: no siempre significa que esté “bajo”, sino que el ritmo está desajustado.

Consecuencias típicas:

  • Levantarse con más pesadez.
  • Energía irregular a lo largo del día.
  • Necesidad de más café (que muchas veces empeora el problema si se usa como muleta).

Cambios en el estado de ánimo en primavera: cómo influye la serotonina

La serotonina está influida por la luz y por el descanso. En primavera suele haber un “reajuste emocional” leve: más sensibilidad, irritabilidad o apatía puntual. No es depresión por sí mismo, es un sistema adaptándose.

Cuando el estrés acumulado del invierno es elevado, puede ser interesante revisar el papel de 👉 Ashwagandha: qué es, beneficios y seguridad — Guía 2026 dentro de la respuesta adaptativa del organismo. 

Metabolismo, temperatura y esfuerzo adaptativo en primavera

El cambio de estación obliga al organismo a reorganizar la termorregulación, el gasto energético y el equilibrio entre activación y recuperación. Este reajuste metabólico no es inmediato y supone un trabajo fisiológico real.

Aunque no sea visible, este esfuerzo adaptativo puede percibirse como fatiga física y mental, especialmente en personas más sensibles al cambio estacional.

En este proceso también pueden influir:

  • Cambios de temperatura.
  • Variaciones de presión atmosférica.
  • Mayor activación del sistema nervioso autónomo.

Todo ello forma parte de la sincronización progresiva del organismo con el nuevo entorno estacional.


Cuánto dura la astenia primaveral y cómo evoluciona

La astenia primaveral suele durar entre 2 y 3 semanas y mejora de forma progresiva a medida que el organismo completa su reajuste circadiano. La evolución típica sigue un patrón reconocible que puede resumirse de forma visual.

Gráfica evolución astenia primaveral

En la mayoría de los casos, los síntomas alcanzan un punto máximo durante la primera o segunda semana y posteriormente disminuyen de forma gradual. La clave es que exista una tendencia clara hacia la mejoría.

  • Primeros días: cansancio leve y sueño raro.
  • Semana central: sensación más clara de fatiga o niebla mental.
  • Final: mejora progresiva, con algún día puntual malo.

La clave es que haya tendencia a la mejora.

¿Puede durar más de un mes?

Puede durar más de un mes, pero entonces conviene sospechar que hay algo más sumándose. En términos prácticos:

  • Hasta 3 semanas: entra dentro de lo típico.
  • De 4 a 6 semanas: zona “gris”, depende de intensidad y evolución.
  • Más de 6 semanas sin mejora clara: no conviene atribuirlo solo a la estación.

¿Puede repetirse cada año?

Sí. Algunas personas son más sensibles al cambio de luz y temperatura, y pueden notarlo cada primavera, sobre todo si el invierno ha sido de poco sol, estrés alto o sueño irregular.

¿Influye el cambio de horario en la intensidad de los síntomas?

El adelanto del reloj en primavera puede intensificar temporalmente la sensación de cansancio, ya que supone una pérdida efectiva de una hora de sueño y una nueva reorganización del ritmo circadiano. En personas sensibles al sueño, esta modificación puede prolongar la adaptación varios días adicionales.


Cuándo acudir a un profesional de la salud

Este apartado es importante porque no todo cansancio en primavera corresponde realmente a una astenia primaveral. Para evitar ambigüedades, conviene tener claros algunos criterios concretos.

Situación

Adaptación estacional habitual

Motivo de consulta

Duración

2–3 semanas, con mejoría gradual

Más de 4–6 semanas sin mejora clara o más de 6 semanas en cualquier caso

Estado de ánimo

Irritabilidad leve o apatía puntual

Tristeza la mayor parte del día durante ≥14 días o pérdida marcada de interés

Funcionalidad

Reduce rendimiento, pero permite rutina

Incapacitante: no puedes sostener trabajo/estudio o tareas básicas

Síntomas asociados

Leves, sin señales sistémicas

Palpitaciones persistentes, disnea, fiebre, desmayos, pérdida de peso involuntaria

Evolución

Fluctuante, pero va a mejor

Empeoramiento progresivo semana a semana

Contexto clínico

Sin antecedentes relevantes

Antecedentes de depresión, anemia, tiroides, autoinmunidad, medicación nueva

Además, conviene consultar con prioridad si hay:

  • Pérdida de peso involuntaria (por ejemplo, >2–3 kg en pocas semanas sin cambios en dieta).
  • Sangrado, dolor torácico, falta de aire, fiebre persistente.
  • Somnolencia extrema o insomnio severo que dura más de 2–3 semanas.

Pruebas que pueden solicitarse si el cansancio persiste

Si la fatiga supera las 4–6 semanas o presenta características atípicas, el profesional puede valorar analítica básica que incluya hemograma, ferritina, función tiroidea y parámetros metabólicos generales. Estas pruebas permiten descartar causas orgánicas frecuentes antes de atribuir el cuadro exclusivamente al cambio estacional.


Cómo tratar la astenia primaveral: protocolo de resincronización 360°

Para mejorar la astenia primaveral, lo más efectivo es regular la luz, el sueño y el movimiento durante al menos 10–14 días consecutivos. No se trata de forzar energía, sino de facilitar la sincronización del ritmo biológico. 

De las astenia al equilibrio

Rutina diaria para facilitar la adaptación

Momento del día

Acción recomendada

Por qué ayuda fisiológicamente

Mañana (primeras 2 h)

Luz natural 10–20 min (sin gafas oscuras)

Señal fuerte al reloj circadiano, mejora sincronización

Mañana

Movimiento suave (caminar, movilidad)

Favorece activación natural y estabilidad del ánimo

Mediodía

Comida completa y estable (sin “picos” de azúcar)

Evita bajones y apoya energía sostenida

Tarde

Actividad moderada y exposición a luz

Refuerza ritmo diurno sin sobreexcitar

Noche (90 min antes)

Pantallas fuera o muy reducidas

Facilita melatonina y conciliación del sueño

Cena

Ligera y 2–3 h antes de dormir

Menos activación digestiva nocturna

Puntos clave que suelen marcar la diferencia en 10–14 días:

  1. Exposición a luz natural por la mañana (10–20 minutos).
  2. Horario de sueño constante durante al menos 14 días.
  3. Movimiento moderado diario sin sobreentrenamiento.

Apoyo nutricional coherente durante la primavera

La base siempre es una alimentación suficiente, equilibrada y estable. La fatiga suele empeorar cuando existen hábitos irregulares o déficits nutricionales mantenidos durante el invierno como:

  • Desayunos inexistentes o muy azucarados.
  • Exceso de café como sustituto de comida.
  • Cenas copiosas que fragmentan el sueño.
  • Déficit crónico de proteína o micronutrientes.

La toma de suplementos puede ser un apoyo útil cuando existe una necesidad concreta y está bien indicado, pero no sustituye la regulación del ritmo circadiano ni los hábitos básicos de sueño, luz y movimiento.
En este contexto, y siempre tras valoración individual, pueden considerarse opciones como:

Lo que no suele funcionar

  • Subir café y bebidas energéticas: sube activación, pero suele empeorar el sueño y la ansiedad.
  • Dormir siestas largas: rompe el ritmo y prolonga el ajuste.
  • Cambiar diez cosas a la vez: impide saber qué mejora realmente.
  • Buscar “la pastilla” en lugar de ordenar luz, sueño y movimiento.

Qué ayuda realmente y qué suele empeorar la adaptación

Aunque cada persona responde de forma distinta, la experiencia clínica muestra patrones claros:

Conducta

Efecto probable

Luz natural matinal

Mejora sincronización circadiana

Ejercicio moderado

Estabiliza energía y ánimo

Horarios regulares

Reduce fatiga progresivamente

Exceso de café

Puede fragmentar el sueño

Siestas largas

Retrasan la adaptación

Cambios bruscos de rutina

Prolongan el ajuste


Astenia primaveral o depresión: cómo diferenciarlas correctamente

La astenia primaveral y la depresión pueden compartir síntomas como cansancio o menor motivación, pero su naturaleza y evolución son distintas. La clave está en la duración, la intensidad y el impacto funcional.

Astenia primaveral vs Depresión

Criterio

Astenia primaveral

Depresión

Duración típica

2–3 semanas

≥14 días con síntomas la mayor parte del día y casi cada día (y a menudo meses)

Evolución

Fluctúa, pero tiende a mejorar

Tiende a mantenerse o empeorar si no se trata

Motivación

Hay ganas pero falta energía

Pérdida marcada de interés (anhedonia)

Estado de ánimo

Irritabilidad leve o apatía puntual

Tristeza profunda, desesperanza, culpa

Funcionamiento

Reduce rendimiento, pero permite rutina

Deterioro claro de vida diaria

Pensamientos

No predominan negativos persistentes

Rumiación, autocrítica intensa, ideas autolesivas (alarma)

La clave práctica para diferenciar

Una forma sencilla de distinguirlas es observar la motivación interna:

  • Astenia: “Quiero hacer cosas, pero me noto sin fuerza.”
  • Depresión: “No me apetece nada, incluso lo que antes me gustaba.”

¿Puede coexistir astenia y depresión?

Sí. La primavera puede coincidir con un estado emocional vulnerable. Por eso, si hay tristeza mantenida ≥14 días, pérdida clara de interés o empeoramiento progresivo, conviene consultar.


10 preguntas frecuentes sobre la astenia primaveral

  • 1. ¿La astenia primaveral es un trastorno real?

Sí, es un proceso adaptativo estacional real. No es una enfermedad, pero sus síntomas pueden sentirse de manera clara, especialmente en personas sensibles al sueño o con estrés acumulado.

  • 2. ¿Cuánto dura la astenia primaveral en adultos?

Lo habitual es 2–3 semanas. Si dura 4–6 semanas sin mejoría clara, es recomendable consultar con un profesional de la salud para descartar causas como déficit de hierro, alteraciones tiroideas o problemas de sueño. 

  • 3. ¿La astenia primaveral puede causar ansiedad?

Puede causar inquietud leve si hay mal sueño o exceso de café, pero no suele provocar ansiedad intensa sostenida. Si hay crisis, opresión torácica o miedo intenso recurrente, conviene consultar.

  • 4. ¿Es normal tener mareos en primavera?

Mareos leves puntuales pueden ocurrir en personas con tensión baja o sensibilidad meteorológica. No es normal si se repiten varios días, hay desmayos o limitan la actividad.

  • 5. ¿Por qué baja el deseo sexual con la astenia primaveral?

Porque el cuerpo prioriza la adaptación circadiana y el descanso. Una bajada leve durante 1–3 semanas puede ser normal. Si dura más de 1 mes o se acompaña de tristeza marcada, conviene estudiarlo.

  • 6. ¿La astenia primaveral afecta más a las mujeres?

Puede notarse más en mujeres de 20 a 50 años por la interacción hormonal y por la mayor frecuencia de niveles bajos de hierro. No es exclusivo, pero sí puede intensificarse. 

  • 7. ¿Qué puedo tomar para la astenia primaveral?

No hay “tratamiento” único. A veces se valora magnesio o vitamina D3 según el caso. Lo más efectivo suele ser luz matinal, sueño regular y movimiento moderado.

  • 8. ¿El ejercicio ayuda o empeora la astenia?

Ayuda si es moderado y constante. Empeora si es excesivo o si se usa para “forzar energía” sin dormir bien. Caminar 30–40 minutos suele ser excelente.

  • 9. ¿Cómo diferenciar la astenia primaveral de una depresión?

Por duración e interés. Si hay tristeza la mayor parte del día durante ≥14 días, pérdida marcada de placer, aislamiento o empeoramiento, conviene valoración profesional.

  • 10. ¿Puede repetirse cada año?

Sí. Algunas personas son más sensibles al cambio de luz. Suele repetirse de forma similar, no progresiva. Ordenar el ritmo desde finales de invierno reduce intensidad.


Referencias y contexto científico

La explicación actual de la astenia primaveral se apoya en el conocimiento sobre ritmos circadianos, regulación de la melatonina y adaptación del organismo al ciclo luz-oscuridad descritos en la literatura médica y en organismos internacionales especializados en medicina del sueño y salud general.

Para contextualizar este fenómeno dentro del marco científico actual, pueden consultarse fuentes como:

Estas referencias permiten entender la fatiga estacional dentro del funcionamiento normal del sistema circadiano y la regulación del sueño.


Conclusión: entender la adaptación para recuperar el equilibrio

Sentirse más cansado justo cuando llega la primavera puede generar frustración o desconcierto. Sin embargo, comprender que se trata de una transición fisiológica permite interpretar los síntomas con mayor serenidad y evitar preocupaciones innecesarias.

La astenia primaveral no es una contradicción ni un fallo del organismo, sino el reflejo de un reajuste interno al aumento de luz, temperatura y actividad ambiental. Durante ese proceso pueden aparecer cansancio, sueño irregular o niebla mental, especialmente en personas más sensibles al cambio estacional.

En la mayoría de los casos, la recuperación de la astenia primaveral ocurre en un plazo de 2 a 3 semanas. Favorecer la sincronización del ritmo biológico mediante luz matinal, horarios regulares y movimiento moderado suele acelerar la adaptación de forma natural.

Si la fatiga es intensa, se prolonga más allá de lo habitual o se acompaña de señales de alarma, conviene consultar con un profesional de la salud para descartar otras causas.

 

Doctor en Farmacia en el Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica de la Universidad de Navarra.

Responsable de la Dirección Técnica de Sura Vitasan