La candidiasis es una infección por hongos que suele provocar picor, enrojecimiento y cambios en la mucosa de zonas como la boca, la zona genital o la piel. La forma más frecuente está causada por el hongo Candida albicans y, en la mayoría de los casos, se trata con antifúngicos locales y medidas de cuidado sencillas.
Cuando una persona empieza a notar picores en la zona íntima, flujo blanco espeso o manchas blancas en la lengua o rojeces con picor en pliegues de la piel, lo habitual es que quiera aclarar tres aspectos muy concretos:
- Si esos síntomas encajan con una candidiasis.
- Cuándo hay que preocuparse y consultar al médico.
- Qué tratamiento se suele usar y qué puede hacer para que no se repita.
En esta guía se explican de forma práctica las causas, los síntomas más habituales y las situaciones en las que conviene pedir ayuda médica. También se describe el tratamiento que se utiliza con más frecuencia y las principales medidas de prevención, relacionadas con la microbiota, la alimentación, la higiene y el uso de medicamentos.
Qué es la candidiasis y cuándo debe preocupar
La candidiasis es una infección producida por levaduras del género Candida. La especie implicada con más frecuencia es Candida albicans, aunque en algunos pacientes, especialmente con defensas bajas o infecciones repetidas, pueden participar otras especies del mismo género.
Estas levaduras pueden vivir sin problemas en la boca, la vagina, el tubo digestivo y la piel, donde conviven con las bacterias de la microbiota sin causar síntomas. El equilibrio se rompe cuando la microbiota se altera o bajan las defensas. Por ejemplo:
- Tras ciertos tratamientos médicos que modifican la microbiota o bajan las defensas (por ejemplo, algunos antibióticos o corticoides).
- En el contexto de enfermedades crónicas que dificultan el control de la glucosa o del sistema inmunitario.
- En etapas de cambios hormonales marcados (como embarazo, uso de anticonceptivos hormonales o menopausia).
- En periodos de estrés intenso y falta de descanso mantenidos en el tiempo.
Mas adelante, en el apartado Causas y factores de riesgo de la candidiasis, se explican con más detalle estos escenarios y qué puede hacer cada persona en su caso.
A efectos prácticos, la candidiasis suele ser una infección local y manejable, pero debe preocupar más y motivar una consulta prioritaria cuando:
- Aparece fiebre junto a los síntomas locales (picor, flujo, placas en la boca o lesiones en la piel).
- Hay mal estado general: cansancio intenso, sensación de enfermedad, pérdida marcada de apetito.
- La persona está ingresada o tiene enfermedades que bajan mucho las defensas (tratamientos oncológicos, inmunosupresores, VIH avanzado, trasplante).
- Los síntomas son muy intensos (dolor importante al tragar, dolor genital que impide las relaciones o dificulta orinar).
- La infección no mejora a pesar de un tratamiento bien pautado o se repite muchas veces al año.
En estos casos existe el riesgo de una infección más complicada o, en situaciones extremas, de una candidiasis invasiva (cuando el hongo afecta a la sangre u órganos internos), que requiere valoración y tratamiento hospitalario.
Tipos de candidiasis, síntomas y cuándo conviene consultar
Existen distintos tipos de candidiasis según la zona del cuerpo donde aparece: genital, oral, en la piel y pliegues, en la zona del pañal del bebé, esofágica o intestinal. En todas ellas suele repetirse un patrón común de picor, enrojecimiento y cambios en la mucosa o en la piel, pero la forma de manifestarse y la gravedad cambian mucho según la localización.
Entender cómo se presenta en cada zona ayuda a orientarse mejor y a decidir cuándo consultar al profesional de la salud.
Candidiasis genital (vaginal o en el glande)
Cuando alguien habla de “hongos” en la zona íntima, casi siempre se refiere a una candidiasis genital, especialmente vaginal.
Síntomas típicos en la mujer:
- Picor intenso y escozor en la vulva.
- Enrojecimiento, sensación de quemazón o hinchazón local.
- Flujo blanco, espeso, a veces grumoso.
- Molestias al orinar o durante las relaciones sexuales.
En el hombre (balanitis por Candida):
- Enrojecimiento del glande.
- Picor o escozor.
- Pequeñas lesiones o sensación de irritación.
Cuándo conviene consultar:
- Si es la primera vez que aparecen estos síntomas.
- Si los episodios se repiten varias veces al año.
- Si el picor o el dolor son intensos o dificultan el día a día.
Candidiasis oral (muguet)
La candidiasis oral es más frecuente en bebés, personas que usan corticoides inhalados, portadores de prótesis dentales y personas con defensas bajas.
Síntomas más habituales:
- Placas o manchas blancas en lengua, encías, paladar o interior de las mejillas.
- Enrojecimiento de la mucosa al retirar (o intentar retirar) las placas.
- Dolor o quemazón en la boca.
- Molestias o dolor al tragar, sobre todo con alimentos muy calientes o ácidos.
- Sabor extraño o sensación de boca irritada.
Cuándo conviene consultar:
- Si las placas blancas no desaparecen en pocos días.
- Si comer o tragar resulta doloroso.
- Si la persona tiene otras enfermedades que bajan las defensas.
Candidiasis en la piel y en los pliegues
En la piel, la candidiasis suele aprovechar las zonas cálidas y húmedas, como pliegues o áreas donde la ropa roza mucho.
Síntomas más típicos:
- Placas rojas, algo húmedas o brillantes.
- Bordes más marcados o ligeramente descamados.
- Picor y escozor, a veces bastante molestos.
- Localización frecuente en ingles, axilas, debajo del pecho, pliegues abdominales o entre los dedos.
Cuándo conviene consultar:
- Si no mejora tras unos días cuidando la higiene y el secado de la zona.
- Si la mancha se extiende o aparecen grietas y dolor.
Candidiasis del pañal (bebés)
En los lactantes, la candidiasis puede aparecer en la zona cubierta por el pañal, a menudo tras varios días de irritación o diarrea.
Cómo suele verse:
- Enrojecimiento intenso en nalgas, ingles y zona genital.
- Placa principal roja y brillante, con pequeñas lesiones satélite alrededor.
- El bebé llora o se muestra muy incómodo al cambiar el pañal o limpiar la zona.
Cuándo conviene consultar:
- Si no mejora en 3–4 días con cambios frecuentes de pañal y cuidados de la piel.
- Si hay ampollas, heridas abiertas o el bebé está muy irritable.
Candidiasis esofágica (más rara)
La candidiasis esofágica es menos frecuente y suele aparecer en personas con defensas muy bajas (por ejemplo, VIH avanzado, tratamientos oncológicos o inmunosupresores).
Síntomas orientativos:
- Dolor o molestia al tragar, sobre todo con alimentos sólidos.
- Sensación de que la comida duele o “rasca” al pasar por el centro del pecho.
- A veces pérdida de apetito o de peso por evitar comer por dolor.
En estos casos, la consulta médica es imprescindible, porque siempre requiere una valoración más profunda y tratamiento específico.
Candidiasis intestinal y microbiota
En internet se usa con frecuencia el término “candidiasis intestinal” para explicar molestias digestivas crónicas, aunque no se trata de un diagnóstico tan definido como la candidiasis vaginal u oral. Se sabe que el hongo Candida puede formar parte de la microbiota intestinal de personas sanas sin causar enfermedad.
Síntomas que a menudo se le atribuyen de forma popular:
- Hinchazón abdominal y gases frecuentes.
- Sensación de digestiones pesadas o malestar tras las comidas.
- Cambios en el ritmo intestinal (episodios de diarrea o estreñimiento).
- Cansancio general o sensación de “mente nublada”.
Cuándo conviene consultar:
- Si las molestias digestivas se mantienen durante semanas o meses.
- Si aparecen otros signos de alarma (pérdida de peso involuntaria, sangre en heces, fiebre, dolor intenso).
- Si la persona está siguiendo dietas muy restrictivas o “limpiezas de Candida” sin supervisión y no mejora.
En estos casos, en lugar de autodiagnosticarse “candidiasis intestinal”, es preferible una valoración médica completa y, si procede, estudiar otros desequilibrios digestivos como el SIBO, siguiendo un enfoque estructurado como el que se describe en 👉 SIBO: síntomas, causas y tratamiento natural paso a paso — Guía 2025.
Causas y factores de riesgo de la candidiasis
La candidiasis casi nunca aparece “de la nada”. Suele ser la consecuencia de un desequilibrio entre el hongo Candida, la microbiota y las defensas del organismoHay situaciones y hábitos que aumentan especialmente la probabilidad de que el hongo crezca en exceso:
- Tratamientos repetidos con antibióticos en poco tiempo.
- Diabetes mal controlada, con glucosa elevada de forma mantenida.
- Estrés crónico y falta de descanso.
- Cambios hormonales (embarazo, anticonceptivos hormonales, menopausia).
- Humedad y calor mantenidos en la piel (ropa muy ajustada, pliegues, sudor).
- Uso prolongado de corticoides (inhalados, tópicos u orales).
- Prótesis dentales mal ajustadas o con higiene insuficiente.
Para verlo de forma práctica, esta tabla resume cómo influyen y qué se puede hacer en el día a día.
Tabla 1. Factores de riesgo de candidiasis y qué se puede hacer
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Factor de riesgo |
Cómo favorece la candidiasis |
Qué puede hacer la persona (prevención) |
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Uso repetido de antibióticos |
Disminuyen muchas bacterias beneficiosas de la microbiota y facilitan que el hongo crezca |
Nunca tomar antibióticos sin receta médica. Usarlos solo cuando los indica el médico y respetar dosis y duración. No reutilizar restos. |
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Sistema inmunitario debilitado |
Reduce la capacidad defensiva frente a hongos y otros patógenos |
Mantener controles médicos, seguir los tratamientos pautados, vacunarse cuando proceda y consultar pronto ante nuevos síntomas |
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Diabetes mal controlada |
La glucosa elevada mantiene un entorno que facilita el crecimiento de Candida |
Ajustar la medicación con el profesional, cuidar la alimentación y controlar la glucemia según las indicaciones médicas |
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Cambios hormonales |
Modifican el pH y la flora vaginal, reduciendo lactobacilos protectores |
Usar ropa interior de algodón, higiene suave y consultar al ginecólogo si hay episodios repetidos de candidiasis vaginal |
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Ambiente cálido y húmedo |
La piel mojada o mal ventilada mantiene calor y humedad |
Usar ropa transpirable, cambiarse tras el ejercicio, secar bien pliegues después de la ducha |
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Uso prolongado de corticoides |
Disminuye las defensas locales y generales del organismo |
Utilizarlos solo bajo supervisión médica, enjuagar la boca tras corticoides inhalados y revisar dosis y duración con el especialista |
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Prótesis dentales mal higienizadas |
Retienen placa y restos que favorecen el crecimiento de la levadura |
Limpiar la prótesis a diario, retirarla por la noche si el dentista lo recomienda y acudir a revisiones periódicas |
Identificar qué factores están presentes en cada caso ayuda a diseñar una estrategia más eficaz para prevenir nuevas recurrencias, no solo tratar el episodio actual.
Tratamiento de la candidiasis: abordaje médico y apoyo complementario
El tratamiento de la candidiasis no es igual para todo el mundo. Depende siempre de tres aspectos:
- Dónde está la infección (boca, zona genital, piel, esófago…).
- Cómo de intensa o extendida es.
- Qué situación tiene la persona (edad, embarazo, enfermedades previas, medicación, defensas).
A partir de ahí, el profesional valora si basta con un antifúngico local, si hace falta tratamiento oral o intravenoso y qué cambios conviene hacer en los factores de riesgo (antibióticos repetidos, glucemia, hormonas, humedad, defensas, etc.).
Antifúngicos tópicos y orales
Los antifúngicos son la base del tratamiento médico de la candidiasis, pero la forma de usarlos cambia según la zona afectada y la gravedad del cuadro.
En la práctica, el médico suele valorar primero dónde está la infección y si es localizada o más extensa, y a partir de ahí decide:
Antifúngicos tópicos
- Cremas, pomadas o lociones para la piel y los pliegues.
- Óvulos o cremas vaginales para la zona genital.
- Gel o solución oral para la boca.
Se aplican directamente sobre la zona afectada y, en la mayoría de los casos, son suficientes para tratar candidiasis locales, poco extensas y no complicadas. Suele pautarse su uso durante unos días, según indicación.
Antifúngicos orales o intravenosos
- Comprimidos o cápsulas (por ejemplo, fluconazol u otros azoles) en casos de candidiasis más extensas o recurrentes.
- Tratamiento intravenoso en formas graves, como la candidiasis invasiva, o en personas con defensas muy bajas (UCI, oncohematología, trasplantes).
En estos casos, el manejo es siempre médico y supervisado, ajustando dosis y duración según el tipo de infección y la situación de la persona. En pacientes ingresados con sospecha de candidiasis invasiva, el equipo médico puede recurrir a pruebas específicas (hemocultivos, determinación de antígenos o técnicas de biología molecular). Algunos estudios han mostrado una detección más precoz de Candida en sangre con estas herramientas en comparación con métodos clásicos, pero su uso se reserva a contextos hospitalarios.
Es importante evitar “encadenar” tratamientos antifúngicos por cuenta propia. Repetir o prolongar el uso sin una revisión profesional puede:
- Dificultar la identificación de la causa real del problema,
- Favorecer la aparición de especies menos sensibles a los antifúngicos habituales, lo que complica los tratamientos futuros.
Papel de los probióticos
Los probióticos se han estudiado como complemento, sobre todo en candidiasis vulvovaginal de repetición y en algunos cuadros orales.
- Algunas cepas de Lactobacillus ayudan a mantener un pH vaginal más ácido y una flora estable, menos favorable para Candida.
- A nivel intestinal, favorecer una microbiota más equilibrada puede contribuir a que la levadura no se vuelva dominante.
Algunas revisiones y estudios clínicos han observado que determinados probióticos podrían reducir la frecuencia de recurrencias en mujeres con candidiasis vulvovaginal de repetición, especialmente cuando se combinan con el tratamiento antifúngico. Sin embargo, los resultados siguen siendo heterogéneos y todavía no permiten extraer conclusiones definitivas para todas las personas.
La evidencia es prometedora, pero no definitiva. Por ahora se consideran una ayuda complementaria, especialmente en casos recurrentes o tras varios tratamientos antibióticos, nunca un sustituto del tratamiento antifúngico.
Enfoques complementarios de origen natural
Es muy habitual que, además del tratamiento médico, las personas se interesen por opciones naturales para apoyar el manejo de la candidiasis o reducir las recaídas.
En el ámbito de los complementos alimenticios se utilizan, sobre todo:
- Extractos vegetales con posible efecto antifúngico.
- Nutrientes que ayudan al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
- Probióticos, solos o combinados con otros ingredientes, para apoyar la microbiota.
Los estudios en laboratorio son interesantes, pero en personas la evidencia todavía es limitada. Por ello, su papel razonable hoy es el de apoyo, dentro de un plan supervisado que incluya siempre:
- Tratamiento antifúngico bien indicado según el tipo de candidiasis,
- Revisión de factores de riesgo,
- Ajustes en el estilo de vida (alimentación, higiene, uso responsable de medicamentos).
En todos los casos, estos enfoques se consideran un complemento y no sustituyen al tratamiento antifúngico ni a la valoración médica.
Si el interés principal es cuidar las defensas, puede resultar útil la lectura de 👉 Calostro: beneficios, dosis y seguridad (2025), donde se explica cómo determinados nutrientes pueden contribuir a la función normal del sistema inmunitario.
Prevención: alimentación, microbiota, higiene y medicamentos
La prevención de la candidiasis no consiste en “eliminar a toda costa” el hongo, sino en crear un entorno equilibrado en el que Candida no tenga tantas oportunidades de crecer en exceso.
Alimentación y microbiota
La alimentación influye en la microbiota, en la glucemia y en la inflamación. No existe una “dieta anticandida” única, ni alimentos mágicos, pero el patrón general de lo que se come cada día puede ayudar, sobre todo cuando la candidiasis tiende a repetirse.
Tabla. Alimentos y candidiasis: qué priorizar y qué limitar
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Grupo de alimentos |
Recomendación y ejemplos |
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✅ |
Verduras |
Priorizar verduras variadas: calabacín, berenjena, brócoli, coliflor, espinacas, judías verdes, pimientos. |
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✅ |
Fruta entera |
Priorizar en raciones moderadas (1–3 piezas al día): manzana, pera, cítricos, frutos rojos, kiwi. |
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✅ |
Proteínas de calidad |
Incluir con regularidad: pescado, huevos, carnes magras, tofu y legumbres bien cocidas si se toleran bien. |
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✅ |
Cereales integrales o poco refinados |
Preferir arroz integral o semi, avena, quinoa, trigo sarraceno, mijo, mejor que harinas muy refinadas. |
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✅ |
Grasas saludables |
Usar a diario aceite de oliva virgen extra, frutos secos naturales, semillas (chía, lino, sésamo), aguacate. |
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✅ |
Alimentos fermentados bien tolerados |
Valorar yogur natural, kéfir o pequeñas cantidades de chucrut o kimchi suave, si no hay contraindicaciones. |
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❌ |
Azúcares libres y dulces industriales |
Limitar refrescos, bebidas azucaradas, zumos envasados, bollería, galletas, chocolatinas y chucherías. |
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❌ |
Harinas muy refinadas |
Limitar pan blanco, pasta blanca, bollería industrial y snacks a base de harinas fritas. |
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❌ |
Ultraprocesados ricos en grasas y aditivos |
Reducir al mínimo snacks salados, comida rápida frecuente y productos muy procesados con poca fibra. |
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❌ |
Alcohol en exceso |
Evitar el consumo habitual y los excesos, especialmente si hay candidiasis recurrente. |
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❌ |
Masas muy ricas en levadura y azúcar |
Reservar para ocasiones puntuales ciertas masas de bollería y algunas pizzas industriales. |
No se trata de prohibir grupos de alimentos, sino de que, en el día a día, predominen los ✅ y los marcados con ❌ queden para momentos aislados.
Cuidar la microbiota también implica:
- Dormir suficiente.
- Gestionar el estrés en la medida de lo posible.
- Mantener una actividad física moderada y regular.
En contextos donde preocupa también la exposición a tóxicos ambientales, puede resultar interesante la lectura de 👉 Metales pesados: cómo detectarlos y depurar el organismo con seguridad — Guía 2025.
Higiene íntima y cuidados de la piel
Una higiene excesiva o muy agresiva puede ser tan problemática como una higiene insuficiente.
Recomendaciones básicas:
- Lavar la zona genital con agua y un jabón suave, sin perfumes ni productos irritantes.
- Evitar las duchas vaginales, que alteran el pH y arrastran bacterias protectoras.
- Secar bien los pliegues de la piel tras la ducha (ingles, axilas, debajo del pecho, pliegues abdominales).
- Cambiar con frecuencia la ropa interior y el bañador después del baño.
- Elegir tejidos transpirables, como el algodón, y evitar prendas muy ajustadas durante muchas horas.
Uso responsable de medicamentos
Algunos medicamentos, como los antibióticos y los corticoides, pueden aumentar el riesgo de candidiasis cuando se usan sin control o durante periodos prolongados. Esto no significa que haya que evitarlos cuando son necesarios, sino utilizarlos siempre con criterio y bajo supervisión médica.
Pautas prácticas para el día a día:
- No tomar nunca antibióticos por iniciativa propia, ni reutilizar los que sobraron de tratamientos anteriores.
- Seguir exactamente la dosis y los días indicados por el médico, aunque los síntomas mejoren antes.
- Comentar al médico si han aparecido picores, cambios de flujo, placas en la boca o lesiones en la piel tras tratamientos prolongados con antibióticos o corticoides.
- Avisar en la consulta si las candidiasis se repiten tras estos tratamientos, para que el médico pueda revisar medicación, glucemia y otros factores de fondo.
Mitos y errores frecuentes sobre la candidiasis
- “Cualquier flujo raro son hongos”
No todo cambio en el flujo vaginal se debe al hongo Candida. La vaginosis bacteriana, la tricomoniasis y otros desequilibrios también modifican el aspecto y el olor del flujo y requieren tratamientos distintos. - “La candidiasis siempre es culpa del azúcar”
Tomar muchos azúcares simples no ayuda, pero la candidiasis suele ser el resultado de varios factores a la vez: antibióticos, cambios hormonales, humedad, diabetes, defensas bajas, etc. Reducirlo todo al azúcar simplifica en exceso el problema. - “Cuantos más antifúngicos, mejor”
Usar cremas u óvulos antifúngicos cada vez que hay molestias, sin diagnóstico previo, puede enmascarar otros problemas y favorecer resistencias. - “Las limpiezas de Candida lo curan todo”
Los protocolos agresivos y las dietas muy restrictivas, sin supervisión, no están bien respaldados por la evidencia y pueden generar carencias nutricionales y empeorar otros aspectos de la salud.
Preguntas frecuentes sobre candidiasis (FAQs)
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¿La candidiasis es contagiosa?
No se considera una infección de transmisión sexual clásica, aunque el hongo Candida puede pasar de una persona a otra durante las relaciones. Lo que más influye es el estado de la microbiota y las defensas. En parejas con episodios repetidos a veces se valora tratar a ambos miembros.
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¿La candidiasis puede ser peligrosa?
En la mayoría de los casos se trata de infecciones localizadas que se resuelven con tratamiento adecuado. Se considera más grave cuando el hongo llega a la sangre u órganos internos, sobre todo en personas ingresadas o con defensas muy bajas, y entonces requiere tratamiento hospitalario.
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¿Cuánto tiempo tarda en curarse una candidiasis?
En los cuadros leves, los síntomas suelen mejorar en pocos días con el tratamiento antifúngico indicado. Las formas recurrentes o complicadas pueden necesitar tratamientos más largos y una revisión cuidadosa de los factores de riesgo.
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¿Se puede prevenir la candidiasis solo con la dieta?
Una alimentación saludable ayuda a cuidar la microbiota y el sistema inmunitario, pero no sustituye al tratamiento antifúngico cuando este es necesario. La prevención más eficaz combina dieta, estilo de vida, control de enfermedades de base y uso responsable de medicamentos.
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¿Los probióticos curan la candidiasis?
Los probióticos no se consideran un tratamiento único, pero pueden ser un apoyo útil en algunos casos, sobre todo en candidiasis vaginal de repetición o tras varios tratamientos con antibióticos. Es aconsejable decidir su uso junto con el profesional de la salud.
⚠️ Recordatorio responsable: Los complementos alimenticios no sustituyen tratamientos médicos ni diagnósticos. La información aquí presentada tiene únicamente carácter divulgativo y no pretende medicar, pautar ni sustituir ninguna indicación médica o tratamiento profesional. Si la persona está en tratamiento, toma medicación o presenta alguna patología, debe consultar siempre con un profesional de la salud antes de iniciar su uso.
Artículo elaborado y revisado por el equipo técnico de Sura Vitasan (2025).