SIBO: síntomas, causas y tratamiento natural paso a paso — Guía 2025

SIBO: tratamientos y suplementos naturales para la recuperación intestinal
7 Octubre 2025 Saber es prevenir
SIBO: síntomas, causas y tratamiento natural paso a paso — Guía 2025

Actualizado en octubre de 2025

El SIBO (del inglés small intestinal bacterial overgrowth) es un problema digestivo en el que se altera el equilibrio de bacterias en el intestino delgado y que puede explicar muchos casos de hinchazón, gases, dolor abdominal y digestiones lentas que no mejoran pese a cambiar la dieta. En esta guía se explica qué es el SIBO, cuáles son sus síntomas más habituales, cómo se diagnostica mediante la prueba de aliento y qué opciones de tratamiento existen, incluyendo la alimentación terapéutica y el apoyo natural. El objetivo es ofrecer una guía práctica y segura que ayude a comprender mejor el problema y a hablar con el profesional de la salud sobre el abordaje más adecuado en cada caso.

Por qué aparece el SIBO: causas principales

Desde el punto de vista fisiológico, el SIBO se considera un sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado: bacterias que normalmente deberían permanecer en el colon migran o se acumulan en exceso en esta zona. Cuando esto sucede, fermentan los alimentos antes de tiempo y generan gases como hidrógeno, metano o sulfuro de hidrógeno, que pueden provocar distensión abdominal, dolor, gases molestos y cambios en el ritmo intestinal (estreñimiento, diarrea o alternancia de ambos). Para que este cuadro se desarrolle, suelen alterarse distintos mecanismos de defensa del aparato digestivo, como el movimiento de limpieza del intestino, la acidez adecuada del estómago o la integridad de las válvulas y estructuras internas.

Factores que favorecen el SIBO

El SIBO no aparece de la nada. Suele desarrollarse cuando ciertos factores alteran el ritmo o las defensas naturales del sistema digestivo:

  • Motilidad intestinal lenta (por estrés, hipotiroidismo o disautonomía), que hace que los restos de comida permanezcan más tiempo en el intestino.
  • Bajo ácido gástrico (hipoclorhidria) o uso prolongado de antiácidos, que reducen la capacidad de eliminar bacterias al llegar al estómago.
  • Cirugías abdominales o adherencias internas, que pueden dificultar el paso normal del alimento.
  • Dietas muy restrictivas o pobres en fibra mantenidas durante largo tiempo, que empobrecen la microbiota.
  • Uso repetido de antibióticos o infecciones intestinales previas, que alteran el equilibrio bacteriano.
  • Estrés crónico y falta de descanso reparador, que afectan directamente la motilidad y la inmunidad intestinal.

Nota: Cuando la motilidad intestinal es lenta y aparece estreñimiento frecuente, puede ser útil revisar nuestra guía 👉 tratamiento natural del estreñimiento, donde se explican sus causas y opciones de manejo.

Tipos de SIBO según el gas predominante

En la práctica clínica, los tipos de SIBO se suelen clasificar según el gas predominante en la prueba de aliento. Esta información ayuda a entender por qué los síntomas son tan diferentes entre personas y a orientar mejor el enfoque terapéutico:

  • SIBO de hidrógeno: se caracteriza por una producción elevada de hidrógeno y se asocia con mayor frecuencia a diarrea, distensión abdominal y molestias posprandiales.
  • SIBO de metano (IMO, intestinal methanogen overgrowth): en este caso predominan los microorganismos productores de metano y suele relacionarse con estreñimiento, tránsito intestinal más lento y sensación de pesadez abdominal.
  • SIBO de sulfuro de hidrógeno: cursa con producción de gases con olor más intenso y molestias abdominales marcadas, y en algunos casos puede asociarse a síntomas más irritativos a nivel intestinal.

Síntomas frecuentes del SIBO

Los síntomas del SIBO suelen aparecer sobre todo después de las comidas y pueden variar según el tipo de gas predominante, el estado de la mucosa intestinal y la dieta de cada persona. Aun así, en la consulta se repite un patrón típico de molestias digestivas y generales que ayuda a sospechar este problema: hinchazón posprandial, gases, cambios en el tránsito intestinal, fatiga e intolerancias alimentarias. La siguiente tabla resume los síntomas más frecuentes.

Síntoma

Descripción

Hinchazón posprandial

Sensación de “barriga inflada” tras las comidas, a menudo acompañada de presión o malestar.

Gases y eructos

Resultado de la fermentación bacteriana excesiva en el intestino delgado.

Dolor o distensión

Molestia o dolor abdominal por acumulación de gases, que puede mejorar al expulsarlos.

Tránsito alterado

Diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos, sin una causa clara aparente.

Fatiga y niebla mental

Sensación de cansancio persistente y dificultad para concentrarse, posiblemente relacionada con mala absorción de nutrientes o inflamación de bajo grado.

Intolerancias alimentarias

Empeoramiento de los síntomas con ciertos alimentos, sobre todo fibra, lácteos o azúcares fermentables (como la fructosa).

Estos síntomas del SIBO se superponen con otros trastornos digestivos, como el síndrome del intestino irritable o algunas intolerancias alimentarias, por lo que no permiten un diagnóstico por sí solos. Para confirmar o descartar un SIBO es necesario valorar la historia clínica completa y, en muchos casos, realizar una prueba de aliento interpretada por un profesional de la salud.

Diagnóstico y control del SIBO

Confirmar un SIBO requiere más que reconocer los síntomas: el diagnóstico del SIBO implica evaluar la historia digestiva, los hábitos y realizar una prueba específica bajo orientación profesional. La prueba de aliento es el método más utilizado. Consiste en ingerir una pequeña cantidad de lactulosa o glucosa y medir, durante unas horas, los gases que se eliminan al exhalar. Un aumento temprano de hidrógeno, metano o sulfuro de hidrógeno indica que las bacterias están fermentando los alimentos antes de tiempo, lo que orienta hacia un posible SIBO.

No obstante, los resultados deben interpretarse con cuidado: una dieta inadecuada, un tránsito intestinal alterado o una preparación insuficiente antes de la prueba pueden modificar las lecturas. Por eso, el diagnóstico siempre debe contextualizarse junto con el profesional de salud, valorando los síntomas, los antecedentes digestivos y la motilidad intestinal.

Cuando el resultado es claro, el siguiente paso no es solo “eliminar bacterias”, sino entender qué favoreció el sobrecrecimiento (estrés, hipoclorhidria, tránsito lento o infecciones previas) y corregir esos factores para evitar recaídas.

Qué dice la evidencia científica sobre el SIBO

Un estudio clínico en práctica real publicado en 2025 evaluó un tratamiento integral del SIBO (dieta adaptada, terapia dirigida y apoyo a la microbiota) y encontró mejoras claras en la calidad de vida de los pacientes, incluso cuando la prueba de aliento no se normalizó por completo. 👉 ver estudio

Este trabajo refuerza que el SIBO se aborda mejor con un enfoque global y personalizado, no solo “eliminar bacterias”, teniendo en cuenta el ritmo intestinal, la alimentación y el contexto de la persona. 

  • Enfoque integral: combinar dieta, tratamiento dirigido y cuidado de la microbiota mejora la evolución. 
  • Calidad de vida: la percepción de bienestar es un objetivo clínico relevante, más allá del test de gases.
  • Personalización: los resultados dependen del tránsito, los hábitos y el contexto individual. 

Tratamiento natural y por fases del SIBO

Superar el SIBO no depende de un único suplemento ni de una dieta milagrosa, sino de seguir un plan ordenado y progresivo que ayude al intestino a recuperar su equilibrio natural. El Protocolo SIBO 2025 organiza el proceso en tres fases complementarias, cada una con un objetivo claro: preparar, limpiar y reparar. Esta estructura permite actuar con método, evitando recaídas y respetando los tiempos de regeneración del sistema digestivo.

  • Fase 1. Limpieza intestinal (3 semanas)

Objetivo: preparar el terreno, reducir la carga fermentable y mejorar el tránsito antes de usar antimicrobianos.

Durante esta etapa, se eliminan residuos y se apoya la función hepática y digestiva con medidas suaves.
El propósito no es “vaciar el intestino”, sino favorecer un entorno más limpio y funcional para la siguiente fase.

Acción

Compuesto activo

Duración / Observaciones

Regular el tránsito y eliminar residuos

Psyllium, pectina cítrica, bentonita

Introducir gradualmente con agua abundante.

Apoyo hepático y digestivo

Cardo mariano, alcachofa, diente de león

Tomar con las comidas principales.

Control microbiano suave

Ácido caprílico, extracto de semilla de pomelo, nogal negro

En ciclos cortos de 2–3 semanas.

Flora inicial protectora

Saccharomyces boulardii, Lactobacillus rhamnosus

Separar 2–3 h de los antimicrobianos.

Para planificar comidas con baja fermentación, puedes leer la👉 guía de dieta baja en FODMAP.
Si buscas reforzar la mucosa intestinal, te puede interesar el artículo sobre 👉 beneficios del calostro, donde se explica su papel en la barrera digestiva.

  • Fase 2. Eliminación del sobrecrecimiento (4–6 semanas)

Objetivo: reducir el exceso bacteriano sin dañar la microbiota ni irritar la mucosa.

Se introducen agentes naturales con acción antimicrobiana moderada y antioxidantes que protegen los tejidos intestinales. El enfoque es equilibrar, no arrasar: alternar compuestos, escuchar las sensaciones y avanzar con seguimiento profesional.

Acción práctica

Qué se utiliza

Cómo aplicarlo con criterio

Control natural del exceso bacteriano

Aceite de orégano, extracto de semilla de pomelo, ajo envejecido

Alternar cada dos semanas para evitar acostumbramiento. Escucha tus sensaciones y ajusta con tu profesional.

Apoyo antioxidante para proteger tejidos

N-acetilcisteína (NAC), ácido alfa-lipoico (ALA)

Tómalos con las comidas principales; ayudan al equilibrio oxidativo mientras se modula la flora.

Regulación de la respuesta inflamatoria

Comino negro (Nigella sativa)

Introducir después del antimicrobiano principal, durante varios días consecutivos.

Reintroducción progresiva de probióticos

Saccharomyces boulardii, Bifidobacterium infantis

Añadir al final de la fase o cuando haya buena tolerancia digestiva. Empieza con dosis bajas.

Durante esta etapa, acompaña el proceso con una 👉 alimentación antiinflamatoria, centrada en cuidar la mucosa intestinal y reducir la inflamación.

  • Fase 3. Reparación intestinal (8 semanas)

Objetivo: regenerar la mucosa, reforzar la microbiota y consolidar la mejora digestiva.

Una vez controlado el sobrecrecimiento, llega el momento de fortalecer el tejido intestinal y restaurar las bacterias beneficiosas. Esta fase marca la diferencia: aquí se recupera la tolerancia, la energía y el bienestar duradero.

Acción práctica

Qué se utiliza

Recomendaciones sencillas

Reparar y nutrir el epitelio intestinal

L-glutamina, zinc carnosina

Tomar en ayunas o antes de las comidas principales; ayudan a regenerar el tejido intestinal.

Favorecer el confort y la calma digestiva

Melena de león (Hericium erinaceus)

Constancia de 8 semanas. Suele mejorar la tolerancia y la sensación de “barriga tranquila”.

Refuerzo antioxidante y protector

Omega 7, vitaminas C y E

Incorporar con alimentos para potenciar la absorción y el efecto reparador.

Reequilibrar la flora intestinal

Probióticos multiespecie de buena calidad

Mantener durante al menos 2 meses para consolidar resultados y prevenir recaídas.

Durante esta fase, puedes consultar el artículo sobre 👉 hongo Melena de león  donde se explica cómo este hongo apoya la regeneración de la mucosa y el bienestar digestivo.

Dieta para SIBO (baja en FODMAPs) y estilo de vida

La alimentación y los hábitos diarios son una parte esencial del tratamiento del SIBO. Una de las estrategias más utilizadas es la dieta baja en FODMAPs, diseñada para reducir la fermentación y aliviar la hinchazón y los gases.

Los FODMAPs son carbohidratos de cadena corta (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles) que se digieren con dificultad y pueden fermentar en exceso dentro del intestino. Están presentes de forma natural en legumbres, trigo, cebolla, ajo, manzana o edulcorantes como el sorbitol o el xilitol. Al reducirlos temporalmente, muchas personas notan una mejoría rápida de los síntomas digestivos, aunque el objetivo no es eliminarlos para siempre: deben reintroducirse poco a poco conforme mejora la tolerancia intestinal.

Para un plan más detallado, puedes consultar nuestra 👉 dieta baja en FODMAP, donde se explican ejemplos y fases paso a paso.

Consejos prácticos:

  • Da preferencia a lo natural. Evita los ultraprocesados, el exceso de azúcar y el alcohol; tu intestino lo agradecerá.
  • Come con calma. Mastica bien y procura no hacerlo con prisas: una buena digestión empieza en la boca.
  • Respeta los tiempos entre comidas. Deja pasar unas 3–4 horas para permitir que el sistema digestivo descanse y se autorregule.
  • Cuida tu descanso. Dormir entre 7 y 8 horas cada noche ayuda a equilibrar la microbiota y mejora la energía diaria.

Prevención y seguimiento del SIBO

Una vez controlados los síntomas, el objetivo es mantener el equilibrio intestinal a largo plazo con hábitos sostenibles:

  • Varía las verduras y frutas cada semana. Cuanta más diversidad haya en tu plato, más se nutre tu microbiota.
  • Evita el estreñimiento y mantén un ritmo digestivo regular.
  • Respeta los horarios de comida y descanso nocturno, fundamentales para la motilidad intestinal.
  • Revisa con tu profesional la función digestiva y los posibles factores que favorezcan recaídas.
  • Gestiona el estrés con técnicas suaves como respiración consciente, estiramientos o meditación.

La prevención es parte esencial del tratamiento: el SIBO mejora y se mantiene estable cuando los hábitos se consolidan.

Mitos y realidades del SIBO

Mitos: La dieta baja en FODMAPs cura el SIBO.
Realidad: alivia síntomas al inicio, pero no “cura” por sí sola. Es una herramienta temporal dentro de un plan por fases (el objetivo es reintroducir y personalizar la dieta).

Mitos: Cuantos más antimicrobianos, mejor.
Realidad: más no es mejor. El exceso puede empeorar la tolerancia y la adherencia. Importa selección, rotación y tiempos bajo supervisión profesional.

Mitos: Los probióticos están prohibidos en SIBO
Realidad: no todos los probióticos sirven para todo, pero algunas cepas específicas pueden ser útiles —como S. boulardii o ciertos Bifidobacterium— según la fase del tratamiento y la tolerancia de cada persona. Lo importante es personalizar el uso y hacerlo siempre con orientación profesional.

Mitos: Si la prueba de aliento sale negativa, no tengo nada.
Realidad: hay falsos negativos/positivos si el protocolo no se respeta o hay alteraciones del tránsito. Se interpreta junto a la clínica.

Mitos: El SIBO es para siempre.
Realidad: No. Con diagnóstico correcto, tratamiento por fases y hábitos (motilidad, descanso, estrés), se reduce el riesgo de recaídas.

Mitos: Un único suplemento ‘sella’ el intestino.
Realidad: no existe un “sello” mágico. Barrera intestinal = combinación de alimentación, descanso, manejo del estrés y, si procede, apoyos como glutamina, zinc carnosina o calostro con criterio.

Preguntas frecuentes (FAQs) 

  • ¿Qué es el SIBO y qué síntomas tiene?

Sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Puede provocar hinchazón después de las comidas, gases, dolor abdominal, alteraciones del tránsito, fatiga e intolerancias alimentarias.

  • ¿Cómo saber si tengo SIBO?

Sospecha clínica (síntomas + historia) y prueba de aliento interpretada por un profesional. Evita autodiagnóstico.

  • ¿Qué no comer con SIBO al principio?

Temporalmente altos en  FODMAP (legumbres, ajo, cebolla, coles en exceso, manzana, pan de trigo, polioles). Luego reintroducir gradualmente.

  • ¿Cómo se hace la prueba de aliento del SIBO?

Tras preparar dieta y ayuno según protocolo, se ingiere lactulosa o glucosa y se miden gases cada 15–20 min durante 2–3 h.

  • ¿Cuánto tarda en mejorar el SIBO con un plan por fases?

Muchas personas notan cambios en 2–4 semanas; la reevaluación formal suele hacerse a 6–8 semanas.

  • ¿Puedo hacer ejercicio si tengo SIBO?

Sí. Caminar y movilidad suave favorecen la motilidad y el bienestar. Ajustar intensidad según tolerancia.

Conclusión

El SIBO puede parecer un problema complejo, pero se puede abordar con éxito cuando se sigue un plan ordenado y con acompañamiento profesional. El tratamiento por fases — limpieza, eliminación y reparación — permite reducir el sobrecrecimiento bacteriano, aliviar los síntomas y restaurar el equilibrio intestinal de forma segura y progresiva.

Más allá de los suplementos o la dieta, los pilares del avance real son la constancia, la calidad de los apoyos y el cuidado de los hábitos diarios: una alimentación adaptada, descanso suficiente, movimiento regular y una buena gestión del estrés.

Conclusión práctica:

Superar el SIBO no significa eliminar bacterias sin más, sino ayudar al intestino a recuperar su ritmo natural.

  • Empieza con un diagnóstico claro y un plan personalizado.
  • Avanza por las tres fases con calma: limpieza eliminación reparación.
  • Utiliza una dieta baja en FODMAPs al inicio, reintroduciendo alimentos de forma gradual.
  • Apuesta por apoyos naturales de calidad y duración definida, sin excesos.
  • Revisa el descanso, la motilidad intestinal y la gestión del estrés como parte esencial del tratamiento.

Con un enfoque paciente y hábitos sostenibles, es posible recuperar la digestión, mejorar la energía y volver a disfrutar de las comidas con bienestar y tranquilidad.


⚠️ Recordatorio responsable: Los complementos alimenticios no sustituyen tratamientos médicos ni diagnósticos. La información aquí presentada tiene únicamente carácter divulgativo y no pretende medicar, pautar ni sustituir ninguna indicación médica o tratamiento profesional. Si estás en tratamiento, tomas medicación o presentas alguna patología, consulta siempre con un profesional de la salud antes de iniciar su uso.


Artículo elaborado y revisado por el equipo técnico de Sura Vitasan (2025).